Mi querida Danntara:
La apatía es un mal crónico que se me sube de vez en cuando y hasta escribir, que es una de mis grandes pasiones, se había vuelto aburrido, soso y fatigoso, creo que es parte del mismo proceso, a veces exceso de trabajo, a veces mucho tiempo libre, gajes de los oficios de este grandioso y terrible siglo XXI.
De lo que te he querido hablar hoy ya es un tema un poco trillado, un poco pasado de moda, fue hace 9 días que sucedió en México un hecho que me parece bastante interesante por varias razones. Dieciocho mil (algunos dicen que 20 mil) mexicanos (y mexicanas –con tono foxiano por favor–) se desnudaron en pleno zócalo de la ciudad de México, frente a la Catedral Metropolitana y dicho sea de paso, frente a Palacio Nacional. Maravilloso. ¿No te parece? Si, nos hemos tumbado, o por lo menos dieciocho mil se tumbaron 500 años de represión y de estúpidos tabús.
Me gustó, en realidad me gustó mucho la idea de ver no cuerpos desnudos sino personas sin tapujos y sin miedos, sin represiones, los muestra únicos y tan diferentes a la vez, haciendo alusión a tu post (http://cajaexperimental.blogspot.com/2007/05/otra-provocacin-bloggera-el-hombre-ni.html) sobre otra provocación bloggera. Los muestra gordos, gordas, feos, feas, penes chicos y grandes, guapos y guapas, feos y feas, pechos caídos y otros muy firmes, tal cómo son.
Curiosamente en un país que pareciera que tiene unas tradiciones católicas muy afianzadas, y por ende (aunque no por default) muy puritanas y conservadoras, el que se presenten este tipo de acontecimientos es, no sólo novedoso, sino además se muestra por primera vez lo que tenemos detrás de la máscara.
El otro día, leyendo un ensayo de una de mis estudiantes de maestría, me topé con el tema de los valores y aunque hacía algunos planteamientos muy buenos en general, en particular tenía algunas confusiones entre lo que son los valores y lo que es el juicio de valor de un investigador social. Lo cual traté de resolver un poco y te lo traslado, ya que le puse como ejemplo la cuestión de la que empecé a hablar más arriba.
Puesto que los valores forman parte del mismo fenómeno que es la sociedad, se estudian a partir de los grupos sociales y la manera en cómo cierto grupo de valores rigen a esa sociedad (lo cual no quiere decir que no intervengan cuestiones sicológicas y de ética, por ahora sólo nos concentraremos en el social). Por ejemplo, y algo que tenemos ahora muy de moda. México es un país que se divide en dos grandes grupos, que a su vez, tiene otra gran cantidad de divisiones. Pero vamos a dejarlo por ahora en dos grupos. Los modernizadores y los conservadores, a quienes algunos llaman dálmatas, porque son medio pintos, a veces sí a veces no (esos son los subgrupos a los que me refiero). Hace unos años era impensable que 18000 (sin tomar en cuenta los más de 2000 que ya no cupieron en la foto) bichis se dejaran retratar por un gringo en pleno zócalo de la capital mexicana y menos frente a la Iglesia mayor del país. ¿Qué pasa con esto?, ¿Se están relajando los valores?, no, están cambiando, se están transformando, yo no se si eso es bueno o es malo, sólo se que se están transformando.
¿Te fijas?, yo no estoy dándole un juicio a esta situación (tampoco soy socióloga claro ) sólo la estoy viendo a través de los ojos de alguien a quien le interesa el estudio de la sociedad. Por supuesto que tengo mi propio juicio de valor sobre esto, al igual que lo tengo sobre el aborto (te sorprenderías) y la legalización de las drogas, pero no te lo estoy planteando. Eso es a lo que se refieren algunos autores cuando plantean lo difícil que resulta para un sociólogo tomar una perspectiva objetiva sobre alguna situación, no a que el sociólogo, o el estudioso social no puedan analizar a los valores. La cuestión de la ética por supuesto no amplia mucho más esto, pero desde una perspectiva social, me parece mucho mejor la sociología, porque la sitúa dentro del contexto social, que incluye la constante transformación, pero también la variabilidad que hay de una cultura a otra.
Luego, mi querida Danntara, me viene a la mente otro estudiante (cómo nos hacen pensar los estudiantes…) que me decía una vez: “bueno y si no es la Iglesia la que dicte los valores de la sociedad quién entonces, quién nos dirá qué es bueno y qué es malo”. Tardé como 20 minutos en cerrar la boca. Imagínate qué pequeño se nos hace el mundo cuando no salimos de la cueva de platón. Aquellos que se han atrevido a pensar más allá de lo que se nos ofrece, más allá de lo permitido o socialmente aceptado, dan la pauta para el desarrollo del pensamiento, de las ideas y por supuesto de las acciones, que son la manifestación del pensamiento.
Está, por supuesto, la cuestión de la decisión (de la que ya hemos hablado). Si uno decide vivir a partir de las reglas que dicta alguna religión, se seguirán sus valores (o por lo menos eso dicen), pero si se desea crear tu propia constelación de valores también es muy respetable.
Por eso un aplauso para los bichis que decidieron hacer lo que les venía en gana. Pero, ahora sí te doy mi opinión. Si bien me parece que se dio un gran paso para salir de cueva de Platón y se expresaron cómo quisieron o cómo se les presentó la ocasión, México no está listo para este tipo de expresiones, no porque esté mal, sino por el estúpido machismo que se deja ver en cada acto. Cuando el méndigo gringo dijo que quería puras mujeres, los hombres se fueron a tomar fotos y a disfrutas de unas grandes (bueno eso es relativo) erecciones, lo cual tampoco está mal, pero lo curioso (según dicen los que estuvieron ahí) es que mientras todos somos iguales no hay problema, pero cuando la mujer se mostró vulnerable por una desnudez ante hombres con ropa, volvieron otra vez las largas y largas historias de machismo que tenemos en este país (y en otros).
Aún así con todo y la ambigüedad de la situación resultó buena y me gustó ver personas sin tapujos, sin miedos, sin represiones, sinvergüenzas diría la abuelita de cada familia…
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