La delicia de la maldad humana

Mi querida Danntara:

Después de un buen tiempo regreso, bueno, dos meses, sucede hasta en las mejores familias, por qué no a nos.
Mi querida Danntara, ¿te has preguntado alguna vez por qué la mayoría de las personas odian a los malos y se enfurecen y hasta se sienten víctimas? Savater los describió como los malos y malditos en un libro homónimo que en lo personal no me pareció tan bueno como esperaba, pero, y lo cual me parece más que bueno, es que rescata a los malos y malditos de muchos de los excelentes textos de la literatura clásica.
Creo suponer que ya sabes a dónde voy. Pero no sólo voy al héroe “infantil” de moda, Harry Potter, sino a otro que me parece genial, mucho más genial, El señor de los anillos.
Ambos textos son “dura” y “cruelmente” criticados por la Santa Iglesia Católica porque se incluyen brujas, magos, y cuanta “barbaridad” ellos han “luchado” por erradicar del mundo durante [quizá] dos milenios, y sin embargo ellos utilizan demonios, infiernos y un recientemente desaparecido limbo, entre muchas otras cosas, pero de esto te hablaré en otro post.
Ahora lo que me interesa rescatar es el la idea de la maldad, o de los malos y malditos a la manera de Savater. Tanto Rowling como Tolkien, queriéndolo o no, no lo se, nunca lo han dicho, nos muestran las profundidades de los seres humanos, desde diversas perspectivas. No nos muestran personajes puramente buenos o puramente malos (claro que si se es malo creo que no se puede ser puro ¿no?), nos muestran seres atormentados, unos con buenas y otros con malas intenciones, por eso dice Savater que los buenos, en realidad no son tan buenos, porque muchas veces (no sólo una) hacen daño, aunque sea con buenas intenciones, quizá para salvar a otros, o para salvarse a si mismo. Y es que en realidad a mi me parece que la maldad está intrínseca en el ser humano (y en los seres fantásticos también). Los autores nos lo demuestran en estas dos historias (y estoy hablando de los libros, no de las películas) con sus personajes principales, Frodo Bolson (que es un personaje maravilloso en los libros, pero terriblemente desvirtuado en las películas) y Harry Potter.
Savater describe a los malos como aquellos que son malos porque quieren, que aunque podrían ser buenos, prefieren fastidiar al prójimo (lo cual podría resultar delicioso a veces ¿no?), abusar de los débiles y apoderarse de lo que les gusta sin respetar a nadie, los casos de Voldemort y Sauron ejemplifican bastante bien esto. Por otro lado están los malditos que en realidad dice Savater quisieran ser buenos pero acaban haciendo pupa porque los demás no les ayudan, les rechazan o nos les entienden, más que malos terminan siendo entonces buenos con mala suerte.
Aquí es donde entra un personaje que me ha fascinado desde el primer libro, y lo confieso lo he odiado, pero sólo porque soy una asidua lectora (aunque a veces es fascinante embriagarse y dejarse llevar por lo que tu en un momento le llamaste “dejarse llevar por el fanatismo y el consumismo puro y duro”). Vale, decía que el personaje que me encantó es el de Snape en Harry Potter, claro, y no por una cuestión de identificación (no me parece muy posible) sino por la misma complejidad del personaje, porque me parece que existen muchas personas así, más o menos sombríos, pero que son capaces de dar su propia vida por otros, o por otra en este caso, aun cuando esa otra ya no existe, eso es lo extraordinario de los malditos, reales o ficticios. Este maldito sólo amó una persona en su vida y terminó haciendo estupidez y media en nombre de ese amor, primero para conquistarla e impresionarla, luego para refugiarse del amor imposible, después para salvarla y finalmente para honrarla. Al maldito de Snape le odiamos durante siete largos libros, aunque al final del último terminamos compadeciéndonos un poco de él, su maldad se basa sobre todo en la amargura de un amor y una vida frustrados.
El otro personaje es bastante conocido (me parece), más bien conocido como Gollum en el Señor de los anillos. A este personaje no lo mueve el amor sino la ambición, la ambición de un anillo. Sin embargo, creo que despierta más simpatías convertidas en conmiseraciones, que odio o rechazo, porque es consumido por algo que está mucho más allá de él mismo. Sin embargo, la pureza de su corazón, su alma o su mente terminan siendo lo que le faltaba para poder rechazar esa ambición, pero esa misma ambición le hace ayudar (al igual que Snape) al salvador del mundo (la tierra media en este caso).
Dos cosas extraordinarias mi querida Danntara que mueven el mundo imaginario (¿será sólo el imaginario?), el amor y la ambición. En el mundo real existen otras dos que no son realmente sus equivalentes, pero son ciertos y tan presentes como ellos: el poder y la pasión. Ojalá viéramos a Bush o a Castro o a Hussein siendo las basuras que son sólo por amor…
Ciertamente, la mitad de las cosas que se hacen en el mundo tienen que ver con malos y con malditos y la otra mitad está en el “limbo” o el “King’s Cross” que existe entre los dos primeros, creo que alguna vez en la vida tenemos que escoger alguno de los tres bandos, aunque sea sólo una vez en la vida.
Por cierto. Yo nunca me había preguntado por qué odiamos a los malos (o malditos), pero me sucede seguido, cada que me embarco en un libro. Y he llegado a la conclusión de que es parte de mi naturaleza como ser humano, pero no creo que eso me haga buena, porque no es regla en mi vida tener siempre buenas intenciones, aunque tampoco es excepción, pero soy propensa a ser una de esas idiotas malditas a las que mueve el amor no la ambición, ni el poder aunque tal vez, y sólo tal vez, la pasión. Pero insisto y recalco que no podría ser como Snape. !!!oh, huyo de mi reflejo perverso!!!

Cuando al bulto lo sacan de la cueva...

Mi estimada Arual ;):

De bichis, salirse de la cueva y la libertad sin sentido

Los bichis son la mejor expresión de la acción espontánea y de la esperanza...

Espontánea porque tal vez muchos de ellos no pensaron en los motivos que los demás tenían para asistir, independientemente si se enbichan o no...

Y de la esperanza, porque confían en que México ha cambiado... Pero al parecer no tanto...

Pues ya ves que al final los hombres, no pudieron evitar la fuerza de la costumbre de amedrentar y exponer su posición como "legítimos" jueces de la estética... y esperaron a las chicas para verlas encueradas como sí se tratara de una pasarela...

Tienes razón, no pueden ver más allá de lo que les dictan, no las instituciones sino, los demás...

Juguemos con imágenes: sacan al bulto de la cueva pero éste seguirá tan alicaído por la costumbre de los años los que ha estado encerrado sin ver más que sombras... así, aún cuando la luz le ofrezca nuevas imágenes, éste seguirá pensando en ellas como sombras: aunque lo pongan donde puede hacer, no hará nada solo será un apacible y servil observador sintiéndose a gusto con sus viejas inercias y costumbres...

Así debe ocurrir con la libertad de expresión: solo les sirve, en este caso, para exponer su bulto y expresarse tal como son: como lo imponen los demás, que regularmente son los que mas gritan y son mas gañanes...

Que tristeza, apenas aparece la oportunidad de relajamiento en las restricciones sociales, de la posibilidad de que aparezcan acciones mas honestas y ya están otra vez, con sus mojigatas (sí, aunque paezcan muy machitos y abiertos, sus gritos son desde una posción mojigata, dónde la desnudez les parece algo malo, bello, pero malo) y aberrantes costumbres...

Así que en apariencia los valores cambian, pero en realidad, lo que se expresa son solo aparentes acciones relajadas. Por lo menos las instituciones se mostraron relajadas pero el pueblo en masculino, como siempre furibundo, aprovechó la oportunidad para sacar lo que son: una horda de enardecidos y sin reflexiones propias... sin nada pulcro en sus cabezas, sin aire nuevo... Es como el vino viejo en botella nueva... puras apariencias....

No digo con esto que no alabo la acción y el intento... y si, me da ciertas esperanzas a pesar de esta situación... pero insisto, con esto vemos que salir de la cueva no es suficiente para concienciar... Pues la libertad del encuevado no sirve de nada si no es para ejercerla.

Pensemos que se es libre de ataduras, no sólo para ir a donde nos lleve el aire, sino a donde lo indique nuestra razón basada en nuestros deseos y conocimiento.

Un abrazo

P.D. Aquí no se asume que la totalidad de los hombres presentes, hayan reaccionado igual.

De bichis y valores

Mi querida Danntara:

La apatía es un mal crónico que se me sube de vez en cuando y hasta escribir, que es una de mis grandes pasiones, se había vuelto aburrido, soso y fatigoso, creo que es parte del mismo proceso, a veces exceso de trabajo, a veces mucho tiempo libre, gajes de los oficios de este grandioso y terrible siglo XXI.

De lo que te he querido hablar hoy ya es un tema un poco trillado, un poco pasado de moda, fue hace 9 días que sucedió en México un hecho que me parece bastante interesante por varias razones. Dieciocho mil (algunos dicen que 20 mil) mexicanos (y mexicanas –con tono foxiano por favor–) se desnudaron en pleno zócalo de la ciudad de México, frente a la Catedral Metropolitana y dicho sea de paso, frente a Palacio Nacional. Maravilloso. ¿No te parece? Si, nos hemos tumbado, o por lo menos dieciocho mil se tumbaron 500 años de represión y de estúpidos tabús.

Me gustó, en realidad me gustó mucho la idea de ver no cuerpos desnudos sino personas sin tapujos y sin miedos, sin represiones, los muestra únicos y tan diferentes a la vez, haciendo alusión a tu post (http://cajaexperimental.blogspot.com/2007/05/otra-provocacin-bloggera-el-hombre-ni.html) sobre otra provocación bloggera. Los muestra gordos, gordas, feos, feas, penes chicos y grandes, guapos y guapas, feos y feas, pechos caídos y otros muy firmes, tal cómo son.

Curiosamente en un país que pareciera que tiene unas tradiciones católicas muy afianzadas, y por ende (aunque no por default) muy puritanas y conservadoras, el que se presenten este tipo de acontecimientos es, no sólo novedoso, sino además se muestra por primera vez lo que tenemos detrás de la máscara.

El otro día, leyendo un ensayo de una de mis estudiantes de maestría, me topé con el tema de los valores y aunque hacía algunos planteamientos muy buenos en general, en particular tenía algunas confusiones entre lo que son los valores y lo que es el juicio de valor de un investigador social. Lo cual traté de resolver un poco y te lo traslado, ya que le puse como ejemplo la cuestión de la que empecé a hablar más arriba.

Puesto que los valores forman parte del mismo fenómeno que es la sociedad, se estudian a partir de los grupos sociales y la manera en cómo cierto grupo de valores rigen a esa sociedad (lo cual no quiere decir que no intervengan cuestiones sicológicas y de ética, por ahora sólo nos concentraremos en el social). Por ejemplo, y algo que tenemos ahora muy de moda. México es un país que se divide en dos grandes grupos, que a su vez, tiene otra gran cantidad de divisiones. Pero vamos a dejarlo por ahora en dos grupos. Los modernizadores y los conservadores, a quienes algunos llaman dálmatas, porque son medio pintos, a veces sí a veces no (esos son los subgrupos a los que me refiero). Hace unos años era impensable que 18000 (sin tomar en cuenta los más de 2000 que ya no cupieron en la foto) bichis se dejaran retratar por un gringo en pleno zócalo de la capital mexicana y menos frente a la Iglesia mayor del país. ¿Qué pasa con esto?, ¿Se están relajando los valores?, no, están cambiando, se están transformando, yo no se si eso es bueno o es malo, sólo se que se están transformando.

¿Te fijas?, yo no estoy dándole un juicio a esta situación (tampoco soy socióloga claro ) sólo la estoy viendo a través de los ojos de alguien a quien le interesa el estudio de la sociedad. Por supuesto que tengo mi propio juicio de valor sobre esto, al igual que lo tengo sobre el aborto (te sorprenderías) y la legalización de las drogas, pero no te lo estoy planteando. Eso es a lo que se refieren algunos autores cuando plantean lo difícil que resulta para un sociólogo tomar una perspectiva objetiva sobre alguna situación, no a que el sociólogo, o el estudioso social no puedan analizar a los valores. La cuestión de la ética por supuesto no amplia mucho más esto, pero desde una perspectiva social, me parece mucho mejor la sociología, porque la sitúa dentro del contexto social, que incluye la constante transformación, pero también la variabilidad que hay de una cultura a otra.

Luego, mi querida Danntara, me viene a la mente otro estudiante (cómo nos hacen pensar los estudiantes…) que me decía una vez: “bueno y si no es la Iglesia la que dicte los valores de la sociedad quién entonces, quién nos dirá qué es bueno y qué es malo”. Tardé como 20 minutos en cerrar la boca. Imagínate qué pequeño se nos hace el mundo cuando no salimos de la cueva de platón. Aquellos que se han atrevido a pensar más allá de lo que se nos ofrece, más allá de lo permitido o socialmente aceptado, dan la pauta para el desarrollo del pensamiento, de las ideas y por supuesto de las acciones, que son la manifestación del pensamiento.

Está, por supuesto, la cuestión de la decisión (de la que ya hemos hablado). Si uno decide vivir a partir de las reglas que dicta alguna religión, se seguirán sus valores (o por lo menos eso dicen), pero si se desea crear tu propia constelación de valores también es muy respetable.

Por eso un aplauso para los bichis que decidieron hacer lo que les venía en gana. Pero, ahora sí te doy mi opinión. Si bien me parece que se dio un gran paso para salir de cueva de Platón y se expresaron cómo quisieron o cómo se les presentó la ocasión, México no está listo para este tipo de expresiones, no porque esté mal, sino por el estúpido machismo que se deja ver en cada acto. Cuando el méndigo gringo dijo que quería puras mujeres, los hombres se fueron a tomar fotos y a disfrutas de unas grandes (bueno eso es relativo) erecciones, lo cual tampoco está mal, pero lo curioso (según dicen los que estuvieron ahí) es que mientras todos somos iguales no hay problema, pero cuando la mujer se mostró vulnerable por una desnudez ante hombres con ropa, volvieron otra vez las largas y largas historias de machismo que tenemos en este país (y en otros).

Aún así con todo y la ambigüedad de la situación resultó buena y me gustó ver personas sin tapujos, sin miedos, sin represiones, sinvergüenzas diría la abuelita de cada familia…

Oh que la... ¡por que si!

Mi muy querida Arual:

Creo que hemos caído en confusiones maniacas. Así que rescato las ideas principales, a mi parecer, de tus anteriores textos para discutir con fundamentos claros... y aclaro: debí decirte desde el principio que sí, que a mi también se me antojaba haber tomado otras decisiones, que estoy segura me hubieran ofrecido una vida más relajada pero no creo que más satisfactoria; y si he analizado, malamente, a fondo tu inocente comentario -ya se, ya se que de inocente no tenía nada- fue un ejercicio meramente ocioso y sin afán de terminar invirtiéndole a este tema tanto tiempo, quebraderos de cabeza y cafés con leche... que dicho sea de paso, me ha gustado mucho...

Anuncio que si bien no he sido sarcástica en el primer texto, si bastante irónica. Espero que no se tome lo que digo, como aseveraciones serias.

En primer lugar estoy totalmente de acuerdo contigo con que "el agobio, el estrés, los dolores de cabeza que nos provoca esa vida loca que vivimos, nos hace desear de vez en cuando ser una chica superficial"(1, cita de tu primer post). Por supuesto, huelga decir que no sólo es el trabajo y el tiempo invertido sino también el desgaste emocional y hasta intelectual que a veces tenemos por nuestros constantes juzgados avances: siempre bajo la lupa. Y encima enfrentándonos constantemente a datos lo que nos da una posición, digamos privilegiada, para observar y conocer la realidad social, pero también desgasta esto que mi padre ha de pensar que se llama socioparanoia.

En segundo lugar: "Vivir para embellecer el cuerpo"(1), me parece al igual que tu, que no requiere de mayores gobios que los cotidianos y que pueden resolverse con "pasta", para lo cual hay que tener una familia acomodada, un marido dadivoso, o un oficio lucrativo. No tenemos eso, y al igual que tu, prefiero lo que tengo a eso (jejejeje, denotamos lo que se llama el mecanismo de las uvas amargas: despreciamos lo que no podenos tener). Pero, tenemos razón: tirar a la basura tanta inversión de tiempo por algo que requiere otros esfuerzos, no vale la pena, pues además "hemos usado demasiado el cerebro durante los últimos treinta y quihúbole de años que hemos vivido como para dejar de usarlo de sopetón"(1) ya es un habito. Además que esto es lo que nos gusta hacer.

Tercero: Sé que nunca las llamaste tontas (“no es que las chicas por ser superficiales sean tontas”)(2, parte de tu segundo post), y tanto es así que no lo afirmo en el texto. Pero bien valía la pena, agregarle aseveraciones que les cuelgan, como esa, para ampliar la crítica -creo que bastante velada, por cierto- que he hecho.

Cuarto: Y aquí es donde proviene la primera gran confusión. Dices que "hay un montón de cosas que a la sociedad le dan funcionamiento y que son un tanto absurdas" (2). Precisamente, es mi crítica a la sociedad que se aferra con uñas y dientes a las formas consensuadas o no, de cómo se hacen y estructuran las cosas: para que siga funcionando -mal en muchos aspectos- es necesario el estado de cosas actual, el status quo, y todo lo que podamos agregarle, para seguir igual; pues como sabemos el cambio causa ronchas pues también -entre otras cosas- cambia nuestras posiciones en el juego del poder (por el poder). Que absurdo ¿no?. Así que las amas de casa -que muchas de ellas llegan a serlo,por haberse aprendido los rituales donde se convierten consciente o inconscientemente en productos de consumo varonil-, son importantes pilares de la sociedad. Simplemente hablo de su existencia. Ahora bien, que si se entregan totalmente a sus rituales de belleza, sin cumplir con sus responsabilidades como madre o ciudadana, es otra cosa. Pero la verdad no creo que invertir un poco, si, un poco de tiempo en su belleza -que les garantiza seguir en el puesto de madre, novia o producto en venta- las haga malas integrante de la comunidad. Ya sé tampoco has dicho eso. Pero sí se lee que te parece absurdo el papel que juegan en la sociedad sus rituales.

Aún más, dices: "si nos seguimos dejando llevar por cuestiones como la que mencionas de que la sociedad las necesita así (tan rancias) para su propia supervivencia, me temo que es como aceptar que la gente es idiota y no sabe tomar decisiones como elegir entre abortar o no, entre drogarse o no, en fin, entre ser útil o no a la sociedad, de alguna manera, que también puede ser lucrativa."

Y como he dicho antes, la sociedad necesita amas de casa quienes, en mayor o menor medida, se entregan a los cuidados personales, pero son responsables en otra tanta medida de los nuevos ciudadanos. Pero tu y yo sabemos que no necesariamente. Solo pareciera que cumplen cabalmente una proporción de ellas (ojo, no he dicho cuanto). Por otro lado, hay muchos hombres que no les interesan tal ritual ni su resultado. Aunque no dudo que agradezcan una piel limpia y tersa. Pero esos otros pocos hombres y que si son seres humanos comprensivos llegan a ser verdaderas parejas, por aceptar a la otra por como es y puede o quiera llegar a ser. En resumen, hay de todo. Y se necesita de todo, pues si todo fuésemos iguales entonces uno tendría que pensar que vivimos en un sistema totalitario, bastante sutil pero presente no en las instituciones sino dentro de las cabezas. Eso me parecería peor.

Creo que cada quien es libre de elegir como vivir. Debe ser responsable de sus actos. SI quiere ser superficial y alejarse la sociedad, es libre de hacerlo, pero deberá pagar las conscuencias.

Ahora bien no por viejas, las tradiciones, costumbres, creencias, son todas malas (auque hay algunas que indudablemente lo son) pues por lo menos han hecho funcionar la sociedad. Entonces, eso si que sería asumir que el cambio por el cambio siempre seria bueno. Por ejemplo, la familla es una tradición e institución buena y si en ella habrá madres superficiales pues vale, mientras cumplan, educando a sus hijos y les den bases emocionales adecuadas...

Perdón, pero siempre que pienso en las chicas o señoras, las asumo como futuras o potenciales madres. Igual da si no lo son... Pero aunque todas las mujeres del mundo nos pusiéramos de acuerdo y rechazáramos la belleza y la futilidad como signo de ella... Si no hubiera chicas que se preocupan por su apariencia en exceso, creo que aún asi seguiría habiendo hombres que buscaran chicas bonitas... pues el leído, no se donde, que la belleza es universal (debieron decirlos unos occidentalistas, no se) y aquí entro en campo de interpretaciones... Pero bueno, como no todas somos bonitas, necesitamos a veces una ayudadita en ciertos aspectos, para adecuarnos al universal standar y ser "elegidas", necesitamos embellecernos, el alma o el cuerpo, con un masaje una cirugía. Así que tal vez siempre habrá oferta y demanda en ese sentido.

Insisto yo no asumo que la gente es idiota.

Quinto y último asunto: Dos pájaros de un jalón: No, no soy superficial... Y lo sabes de sobra. No, no eres superficial, y lo se de sobra. Pero tenia que decir algo a su favor pues hay mucho en contra. Y tu bien lo has anotado, algunas pueden ser pobremente ciudadanas y no importarle el mundo que las rodea, aunque no estoy segura si la frivolidad es condición necesaria para eso: ahí tienes a las misses que siempre quieren salvar al mundo. Les doy mi voto de confianza de que en algún momento se lo creen.

Pero, pero, pero... No pretendo imponer una proposición tal de amplio alcance. Decir, de broma, que se necesita a las chicas frívolas dedicadas solo a la búsqueda de laperfección fisica, como parte estructurante del fenómeno social, no es lo mismo que decir que dejar que sigan existiendo tal como son, sea un error social; ni tampoco equivale a decir que la leyes para dar paso a la legalización de la venta de drogas y de intervenciones para evitar riesgos (psicológicos, físicos) a mujeres embarazadas, sea malo por que trastocan las tradiciones y costumbres.

Veamos, hablamos de dos sucesos diferentes. El primero me parece un fenomeno social y el segundo un problema. Las características en los seres humanos espero que estemos de acuerdo (aunque para losbiologos les da igual) son producto de su biología y psicología, así como del contexto; pero cambiarles el contexto puede no cambiarles directamente esas características. Es decir, hacer una ley que obligue a educarse y ser analítica, no creo que elimine la frivolidad.

En cambio drogas y aborto son variables contextuales, son problemas sociales, cosas que si se pueden cambiar legalmente y establecer una dirección. Así que no, no podría saltar de aquella idea de las mujeres frívolas a esta otra, pues no se trata de lo mismo, el primero es un fenómeno el segundo un problema social. Cambiar las leyes es una cosa mas o menos sencilla, requiere de negociaciones (claro conozco las implicaciones de intereses políticos); pero cambiar aspectos culturales como los rituales de belleza, me parece mas difícil, pues entrarías en el ámbitoo de lo privado donde aún hoy, la libertad de quienes lo habitan supone una enorme restricción para influenciarlo directamente.

Finalmente, tengo que decir que un tema tan frívolo ya lo complicamos y/o complejizamos. Así que venga otro tema como éste para seguir discutiendo como antes, en medio de una nube de humo, oliendo el café, escuchando suaves ronroneos de los ordenadores o pcs, al ofrecernos la rica selección de música que compartimos

P.D. Esto está escrito como si estuviera platicado (hablado), tanto en la estructura como en los inevitables permisos para entrar en temas aparentemente no muy relacionadas y que nos alejan de la idea principal… pero bueno, aquí nadie nos evalúa… jajajajajaja… Sabes que te quiero, respeto y admiro un… y sé que muchas de las cosas que he escrito las compartimos, pero no creo que sea un ejercicio sin sentido dejar una huella de ello… un beso

¿Y por qué sí?

Mi querida Danntara:

Me sentí como el personaje que hace Sandra Bulock en Miss Simpatía, aun cuando lo que quise decir, no es que las chicas por ser superficiales sean tontas. Una superficial como la que te describí, requiere por lo menos ser lista y por lo más, inteligente.

Lo divertido de todo esto (y yo sí soy sarcástica) mi querida Danntara es que tienes razón en cuanto a la necesidad de la sociedad para su funcionamiento como tal y en tanto a lo económico. Pero si a esas vamos hay un montón de cosas que a la sociedad le dan funcionamiento y que son un tanto absurdas si las vemos desde otro punto de vista.

Te pongo varios ejemplos de lo que sucede en México actualmente. Uno de ellos es la legalización de las drogas y otro el aborto, por ser los dos temas de moda.
Si tuviéramos diputados más eficientes y funcionaran como hacedores de leyes y no como mequetrefes en el poder, se daría una discusión real y no nos convertirían en presas de sus babosadas.

¿A dónde quiero llegar con esto? Si bien es cierto que el narcotráfico es uno de los negocios más redituables que hay en el país (algunos dicen que es la mayor fuente de ingresos) pero les causa pruritos (entendida como picazón o comezón) en el cerebro (y en otras partes que no mencionaré por respeto a quien alguna vez lea esto) a diputados, grupos y organizaciones. Bien, toda esa parte la explicas tú bastante bien en el post de tu blog http://cajaexperimental.blogspot.com. Y lo mismo sucede con el aborto. Yo en lo personal no me practicaría un aborto (tendría que ser una condición muy especial para hacerlo, no me la imagino ahora, pero no por una cuestión religiosa), pero tampoco estoy de acuerdo con todas las babosadas que se han suscitado en torno al tema en todo el país, donde los intereses y las ideologías de unos grupos conservadores, religiosos, puritanos y más… intentan coartar la libertad de elegir de otras personas.

En el caso de las drogas, es una cuestión que golpea muchos bolsillos e intereses. En el del aborto da pie a más muertes innecesarias que si se legaliza. Bien, creo que discutiré un poco más de esto en otro post.

Y bueno, seguramente hace como 200 palabras que te preguntas qué tiene que ver esto con la ser una chica superficial. Pues mira, si nos seguimos dejando llevar por cuestiones como la que mencionas de que la sociedad las necesita así (tan rancias) para su propia supervivencia, me temo que es como aceptar que la gente es idiota y no sabe tomar decisiones como elegir entre abortar o no, entre drogarse o no, en fin, entre ser útil o no a la sociedad, de alguna manera, que también puede ser lucrativa. Bueno, también es cierto lo que decía aquel profesor argentino que tú y yo conocemos bien, acerca de que no todos queremos estudiar, pero creo que sí otras cosas menos inútiles o por lo menos un poco más útiles, pero dan flojera tal vez, igualmente podemos seguir subutilizando el cerebro, que ahí también entra la cuestión de decidir, ni más ni menos absurda, es depende del cristal con que se mire.

Y, ¿por qué sería malo ser una chica superficial?

Mi muy estimada Arual:

Me parece -y sin ánimo de ser sarcástica- que las chicas superficiales cumplen sus respectivas funciones sociales a la perfección...

Veamos, si lo vemos desde la perspectiva de una ciudadana preocupada por las adaptaciones al medio sin reflexionar, pues vale... pero si lo vemos desde la perspectiva social, no tiene nada de malo, al contrario, esas son las mujeres que necesita la economía y la propia sociedad para seguir funcionando como hasta ahora. Ellas son las más cumplidoras y apegadas a las normas sociales, aunque a veces se arreglen de tal forma que parezca ir en contra de cualquier buena costumbre. La norma parece indicar que se debe ser como una fotografía que nunca se deteriora y cumplir con la función de ocupar un lugar designado a las chicas bellas: al frente de una oficina o una familia, donde pueda ser arma de convencimiento o imagen y lejos de las tomas de decisiones importantes -la excepción cumple la regla (cosa que literalmente no entiendo, pero si su significado)-.

Para ser una chica bella hay incentivos por todas partes, es más, hasta para ser aparentemente tonta. Digo aparentemente pues a continuación veremos que no es así. Y que te digo de los premios: dinero, estabilidad, quizá noches de insatisfacción, pero que más da: las 14 ó 16 horas del siguiente día lo compensan yendo de un lado a otro en su coche del año y apareciendo solo en ambientes de lujo. Pero nadie puede garantizar qe esos spas mejoren la satisfacción de algunas.

Ahora veamos que sus aparentes actividades de futilidad, superficialidad o como se quiera llamar, no tienen nada de ingenuo. Son bastante racionales y las mejores estrategas. Pues para conseguir todo aquello que la sociedad les marca como deseable tendrán que enfrentarse a una masa homogénea, (si, todas se parecen) para arrebatarse de las manos a los pocos hombres ricos y afortunados, aunque no se si al final lo serán (pero mientras ellos se lo crean: bendita ignorancia). Conozco a más de una que urdió un plan muy complicado para acercarse al hombre que le ayudaría a alcanzar eso que llamamos nuestras realizaciones como mujer. Se metió en un lugar muy exclusivo y le tocó tan buena suerte que ahí estaba un marido aburrido que dejó todo por ella. Suena fácil pero hace falta estrategia, valentía, tenacidad y empuje que pocas reúnen...

Finalmente creo que no podemos acusarlas de que no usan el cerebro, o lo que es lo mismo o peor: descerebradas. Mientras las chicas como nosotras nos esforzamos por ahondar en una sola temática y llegar al fondo del asunto, ellas cubren un amplio espectro de problemas sociales tales como: matrimonio, maternidad, normas, estética, buenas costumbres, salud y alimentación sana, economía individual y familiar, de la cuales son verdaderas expertas.

Así que vayamos pensando en emularlas, que no seguir todos sus pasos, porque tienes razón: no podremos hacer lo mismo, pues se requiere empezar desde temprana edad a aprender las reglas e ir buscando objetivos. Peri s podemos emular eso de parecer fotografía, no se allá pero en esta ciudad, la cirugía estética se fía… Pero insisto, no creo que tengan menos problemas que nosotras, en todo caso son de índole diferente y de solución palpable.

¿No Sería Bueno Ser Una Chica Superficial?

Mi querida Danntara:

Cuando estoy muy agobiada me pregunto si no sería bueno ser una chica superficial. Vivir para embellecer el cuerpo. Levantarse todas las mañanas, bañarse, maquillarse, peinarse y ponerse un traje deportivo para ir al gimnasio. Después de dos horas, que incluyan yoga, aerobics, natación y pesas, ir al salón de belleza para el retoque del manicure y la pedicura y por supuesto para el peinado del día (casual porque es entre semana). Si eres soltera, te vas a un restaurant vegetariano o muy gourmet con las amigas a comerte una ensalada con aderezo light y un jugo, sin azúcar y de preferencia de toronja (porque dicen que quema calorías). El resto de la tarde te vas de “shopping” con las amigas o invitas a tu hermana, tu cuñada y/o tu mamá, si sientes mucho agobio por el día te vas a un spa para que te den un masaje, te metes un rato al jacuzzi, aprovechas y que te retoquen el peinado, porque la humedad del jacuzzi y la masajeadora (o masajeador, según lo que pidas) te movieron tus lindos rizos para poder estirar los músculos del cuello. Ya que quedas bellas de nuevo te vas a tu casa para que te recoja tu guapo novio, si eres muy suertuda en un Mercedes Benz o ya de perdis en un Jetta. Te vas a cenar, ensalada otra vez, y de ahí a la cama… Ahora, si duermes acompañada permanecerás casi tan bella como cuando saliste del spa, pa que el novio (querido, tiniemblo u lo que sea) no se decepcione antes de tiempo. Si en cambio duermes sola, el proceso de embellecimiento sigue y sigue: las cremas de noche y su respectivo masaje, la mascarilla si traes la cara muy reseca, redecilla para que no se deshaga mucho el peinado o tubos si quieres cambiarlo…

Si eres casada, el procedimiento va a ser más o menos el mismo, salvo que comerás con el marido (comida sana por supuesto), después emprenderás el viaje con las amigas al café (aunque por supuesto no tomas café porque te arrugas y te provoca celulítis), el shopping, el spa y a cenar con el marido o la familia, tal vez alguna cena social o laboral (claro del marido, porque tu no tienes tiempo para trabajar) y luego a dormir, siguiendo el procedimiento de la última parte del párrafo anterior, total el hombre ya está atrapado, que más da que te vea “fea”.

Afortunadamente, creo que no llegaremos a ser nunca ese tipo de chica, primero, por un par de inconvenientes: ya no tenemos edad para empezar con eso (los 30, son para otra cosa…) y no tenemos dinero para invertir en superficialidades de ese tamaño, quizá porque ya tuvimos otro tipo de vida y ahora preferimos invertir el dinero en libros o un masaje relajante.
Segundo, hemos usado demasiado el cerebro durante los últimos treinta y quíubole de años que hemos vivido como para dejar de usarlo de sopetón, o usarlo en cosas como esa.
Sin embargo, el agobio, el estrés, los dolores de cabeza que nos provoca esa vida loca que vivimos, nos hace desear de vez en cuando ser una chica superficial.

Feminidad y Caballerosidad

¿Cuándo se rompe la barrera entre feminidad y caballerosidad y se convierten en feminismo y machismo?, sí, digo bien, caballerosidad, esa que parece haberse perdido en el mundo pasado cuando se sustiyó al caballo por el carro (auto, coche). Si seguimos esa lógica tan absurda, podemos pensar entonces que al caballero lo hacía el montar un caballo. Pero, no es feminismo, porque sucede las más de las veces que cuando una mujer investiga o trabaja en asuntos relacionados con los derechos de la mujer se le tacha de feminista y, no necesariamente tiene que ser así.

Todavía en esta época, cuando acaba de terminar un siglo que fue el máximo desarrollo de la humanidad (nótese que no dije del hombre sino de la humanidad) en el que no sólo los hombres sino las mujeres han contribuido a que se desarrolle en casi todos los aspectos entre los más notables está la tecnología, pero no es el tema, sólo el ejemplo. La mujer ha conseguido librarse de la mayoría de las opresiones, pero no todas, porque si echamos un vistazo al mundo oriental, podemos ver la opresión de la que es víctima la mujer todavía.

Se habla mucho de que las mujeres pedimos igualdad, yo no estaría muy de acuerdo con ello, más bien pediría equidad; no podemos ni podremos nunca ser iguales las mujeres a los hombres, pero sí equitativos. No se trata de que la mujer deje de ser mujer y se convierta en una feminista, porque caería en el extremo, es decir, dejar de ser femenina, de ser madre, amante, amiga, no se trata de perder el encanto de ser mujer, perder la coquetería, sino de disfrutarlas sin pena, sin remordimientos, sin tabúes. No es querer cambiar los roles sino ser libres de ser y hacer.

El hecho de que las mujeres podamos ser y hacer no tiene porque hacer que los hombres pierdan su caballerosidad; se puede muy bien ser caballero con una mujer que no es sumisa, que no acata ciegamente tradiciones superfluas, que ya no existen. Ser mujer no necesariamente implica dejar de ser femenina, ni ser hombre implica dejar de ser caballero.

Mexicanos: que tristeza... no leen

Desde anoche, circula una nota en los periódicos y telediarios que en México el 70% de la gente no lee. Dicen que en el país se lee medio libro por habitante al año, pero sólo el 6% de los habitantes mayores de 15 años ha leido más de 10 libros en su vida, el resto... es una lástima.
Debemos educarnos para que esto cambie en las próximas generaciones...

Entre ideas e inspiración


El juego de las ideas y de lo que inspira las mismas nos lleva por caminos a veces un tanto escabrosos, más cuando la intención es también jugar con la tecnología y aprender a usarla antes que nos rebase.