¿Cuándo se rompe la barrera entre feminidad y caballerosidad y se convierten en feminismo y machismo?, sí, digo bien, caballerosidad, esa que parece haberse perdido en el mundo pasado cuando se sustiyó al caballo por el carro (auto, coche). Si seguimos esa lógica tan absurda, podemos pensar entonces que al caballero lo hacía el montar un caballo. Pero, no es feminismo, porque sucede las más de las veces que cuando una mujer investiga o trabaja en asuntos relacionados con los derechos de la mujer se le tacha de feminista y, no necesariamente tiene que ser así.
Todavía en esta época, cuando acaba de terminar un siglo que fue el máximo desarrollo de la humanidad (nótese que no dije del hombre sino de la humanidad) en el que no sólo los hombres sino las mujeres han contribuido a que se desarrolle en casi todos los aspectos entre los más notables está la tecnología, pero no es el tema, sólo el ejemplo. La mujer ha conseguido librarse de la mayoría de las opresiones, pero no todas, porque si echamos un vistazo al mundo oriental, podemos ver la opresión de la que es víctima la mujer todavía.
Se habla mucho de que las mujeres pedimos igualdad, yo no estaría muy de acuerdo con ello, más bien pediría equidad; no podemos ni podremos nunca ser iguales las mujeres a los hombres, pero sí equitativos. No se trata de que la mujer deje de ser mujer y se convierta en una feminista, porque caería en el extremo, es decir, dejar de ser femenina, de ser madre, amante, amiga, no se trata de perder el encanto de ser mujer, perder la coquetería, sino de disfrutarlas sin pena, sin remordimientos, sin tabúes. No es querer cambiar los roles sino ser libres de ser y hacer.
El hecho de que las mujeres podamos ser y hacer no tiene porque hacer que los hombres pierdan su caballerosidad; se puede muy bien ser caballero con una mujer que no es sumisa, que no acata ciegamente tradiciones superfluas, que ya no existen. Ser mujer no necesariamente implica dejar de ser femenina, ni ser hombre implica dejar de ser caballero.
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1 comentario:
La caballerosidad es una convención... aunque no estoy muy segura si la coqueteria lo sea también o esté relacionado con los instontos, es decir pues, con procesos bológicos...
Pero supongo que asumir que el hombre es por naturaleza más fuerte, ellos mismos lo ibteriorizan y supongo que de ahí su actitud reactiva más que razonada de cuidar las formas ante una mujer... así que no veo el problema de que a pesar de que haya igualdad entre homres y mujeres, esto sea un impedimento en las convenciones... Pues trabajar no es una convención puramente sino una necesidad para sobrevivir... Y aunque sea prescindible la caballerosidad, no lo es el estudio y/o petición de igualdad de género...
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